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Final de la luna de miel del primer embarazo

Después que escuchamos el corazón del bebé, pensamos que todo iba a estar bien.

Pero para nuestra sorpresa, todo empezó a ir mal y muy rápido. Me empezaron a dar contracciones cada 5 minutos y aún seguía sin nada para el dolor o para controlar las contracciones, por lo que como ya se pueden imaginar tuvieron que llevarme de urgencia al quirófano, ponerme la epidural super rápido para que pujara al bebé y luego me hicieran un legrado/curetaje.

Sí, así como les cuento pujar a un bebé de 5 meses que no iba a sobrevivir. Me dejaron despierta hasta que el bebé nació. No escuche nada, ni llanto ni palabras de los que estaban en quirófano. Lo que hice al sentir esto fue preguntar si estaba bien y si se parecía a alguno de nosotros y que seguramente debía ser muy lindo. Solo me dijeron un seco “sí” y como no dejaron pasar a mi esposo, lo siguiente fue que me durmieron.

Desperté y mi mundo cambio por completo, de sentir la mayor felicidad, me sentía vacía y muy triste por no haber podido hacer nada para salvar a mi bebé o al menos aguantarlo un poco más dentro de mí. Le hicieron las pruebas a la placenta, al bebé y a mí. Resulta que tenía Corioamnionitis (una infección en el líquido amniótico), 3 bacterias más, incompetencia cervical, lo más curioso es que el bebé estaba perfecto morfológicamente y sin ninguna infección, murió después de nacer por su extrema prematuridad.

A esto le llamaron “Aborto tardío”, porque estaba de 5 meses de embarazo en ese momento y nunca sentí síntomas de que algo estuviera mal, de ahí la importancia de los controles prenatales con doctores calificados para ello.

Nunca pude verlo y nunca sabré si fue para bien o para mal, pero de seguro esta en lugar mejor. Que un bebé no llegue a la casa con sus papás, no lo hace menos ser humano y es una perdida latente para la familia y golpe duro para la pareja.

Fuerza a todas las mamás y papás que pierden a un bebé, no es fácil y todas tienen derecho a llorarlo, hablar sobre ello y pensar en lo que pasó, todo el tiempo que necesiten y si los familiares sienten que llega un punto muy profundo de depresión, ayúdenla y busquen apoyo, lo van a necesitar.

A las mujeres que hayan pasado les recomiendo el libro "La Cuna Vacía".

En la siguiente entrada del blog les contaré que pasó al salir del hospital y la vida después de perder a tu primer bebé.